Fallece a los 88 años la actriz Amparo Rivelles


Ayer jueves 7 de noviembre a las 21:30H falleció en el Centro Hospitalario Fundación Jiménez Díaz la actriz Doña Amparo Rivelles Ladrón de Guevara a la edad de 88 años. La capilla ardiente se instalará mañana sábado 9 de noviembre en el Teatro Cofidís Alcázar (C/ Alcalá, 20) a las 10:00h y permanecerá abierta hasta las 15:00H. Sus familiares y amigos han querido despedir a la actriz en el escenario que tantas veces la acogió y donde celebró los mayores éxitos en sus últimos años de carrera. Su hija María Fernanda, su nieto, sus sobrinos los hermanos Larrañaga, sus amigos Rosa María y Pedro, así como su familia política lamentan profundamente tan dolorosa pérdida y rinden homenaje a una gran actriz y extraordinaria mujer.

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Amparo Rivelles, hija de los actores Rafael Rivelles y María Fernanda Ladrón de Guevara, debutó con solo 14 años en gira con la compañía que había creado su madre al acabar la Guerra Civil. Su primera comedia fue “Siete mujeres”. Su presentación en Madrid se produjo en el teatro Calderón con “La madre guapa”.  Se iniciaba así una carrera que duró casi sesenta años. Durante los inicios estuvo volcada en la escena, primero junto a su madre y después formando compañía propia. Amparo Rivelles, consagrada como primera actriz con poco más de veinte años, formó  su propia compañía teatral el año 1953, reuniendo a actores de la talla de José Bódalo, Juan Espantaleón… Fueron los años de “Una mujer cualquiera” (1953), “Medio minuto de amor” (1953),  “La luz de la víspera” (1954) o “La hija de Jano” (1955). Filmó “Mari Juana”, su primera película, con 15 años. En 1941 firmó contrato con Cifesa para tres películas, entre ellas “Eloísa está debajo de un almendro” (1943). A partir de “El clavo” (1944) los rodajes se sucedieron, con historias generalmente ambientadas de cartón piedra pero que llenaron los cines: “La Fe” (1947), “La leona de Castilla” (1951), “Alba de América” (1951), “La herida luminosa” (1956)… Hasta rodó “Mister Arkadin” (1955) a las órdenes de Orson Welles. En pleno triunfo marchó a México para rodar un dramón perfectamente olvidable, “Los hijos del divorcio”. Corría el año 1957. Se quedaría en ese país durante veinte años. En 1959 se convirtió en una estrella de la pequeña pantalla con un género entonces totalmente desconocido en España: la telenovela. “Pensión de mujeres” fue el debut mexicano. Después seguirían “Estafa de amor”, “La leona”, “Doña Macabra”, “Anita de Montemar”, “La hiena…” Amparo Rivelles volvió a España a final de los setenta. No le costó mucho recuperar su lugar en el teatro nacional y en la televisión. Fueron éxitos encadenados como “Salvad a los delfines” (1979); “El hombre del atardecer” (1981) o “La voz humana” (1981). Después vendrían los grandes papeles de actriz dramática: “La Celestina” (1988); “La loca de Chaillot” (1989); “El abanico de lady Windermere” (1992) o “Los padres terribles” (1995). Pero en esta etapa destaca, sobre todo, “Hay que deshacer la casa”, que estrenó junto a Lola Cardona en 1985. Recorrieron España de triunfo en triunfo y Amparo llevó la historia al cine, compartiendo pantalla con su sobrino Luis Merlo. Por ese trabajo recibió el Premio Goya a la mejor actriz. En televisión “Los gozos y las sombras”, junto a su hermano Carlos, sirvió para que las nuevas generaciones conocieran a la estrella de los cincuenta. En enero de 2006, en Santander, tras una representación de “La duda”, decidió retirarse definitivamente de la escena. La saga de actores que Amparo Rivelles y su hermano, Carlos Larrañaga, iniciaron sigue hoy viva gracias Luis Merlo y Amparo Larrañaga.

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